Un corazón remendado mil y un veces, cubierto de las innumerables cicatrices que acusan todas esas ocasiones que se ha hecho trizas. Un corazón envuelto en piedra para disimular su fragilidad y huir a cualquier evento que pudiese dañarlo otra vez. Un corazón que ha dado tumbos y se ha reventado contra el suelo, que ha sido bañado en lágrimas, que ha anoñarado los momentos de júbilo. Un corazón que ha amado con desesperación y que ha acumulado días de dicha y de tormento. Un corazón joven, pero quizás un tanto cansado.
Y lo tengo en la mano. Es lo único que puedo ofrecerte. Tómalo... Cúidalo y, por favor, procura amarlo como él te ama...
