martes, 24 de marzo de 2009

Importa

Que no, que no importa. No insistas, no me provoques y por lo que más quieras, no me hagas llorar. Que no, dije. ¡Basta! Porque sí, tienes razón. Es cierto y me importa, pero lo negaré mil veces si es preciso. Déjame mentir.

Que te calles. Ya te dije, no me importa. Porque nunca ha importado, porque nunca va a importar. Porque hay que seguir adelante. Porque hay que morir con las botas puestas. Porque así lo digo y punto.

...y sin embargo.

Hazme hablar, desenreda el nudo de víboras atado en mi garganta. Y si importa, qué carajos, que importe. Y si lloro, que llore. Y si caigo, que caiga. Pero quédate ahí para cuando clausure mi teatro, se derrumben los muros, se derrita el maquillaje, colapsen los imperios. Quédate ahí cuando me vuelva un ovillo y me trague las rodillas. No te muevas si la pintura comienza a resquebrajarse. No tartamudees cuando yo comience a hacerlo. No me señales. No me dejes sola, que sola he estado mucho tiempo.

Importa. Claro que importa.