- Debo reconocer que el jueves lloré. Un lagrimón nada más. Que dejes la supervisión era algo tremendo, pero no era eso. Habrá que revisar los casos con lupa, estar más atento, ponerse a estudiar, en fin, tomar las propias riendas de la formación. El asunto era otro: esa noche caí en la cuenta que no se puede dar nada por sentado y que si dejabas la supervisión, bien podías dejar los análisis y dedicarte a otra cosa. Y ahí sí. En ese momento la formación me importó un carajo. Empecé el análisis, no éste, sino que el anterior, porque había que hacerlo, porque era un requisito fundamental, por snob, porque sí. Lo dejé y llegué acá. He pasado por las manos de varios psicólogos, pero nunca había encontrado lo que encontré aquí. Lo que te estoy tratando de decir, es que si dejas de analizar me muero. No es la clínica, quizás sea yo la que deje esto y me dedique a otra cosa, es el espacio. No sé bien cómo explicarlo, no me preguntes tampoco, pero gracias por esto.
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