Y mientras el chocolate se derretía en su boca, pensaba en la densidad de sus horas. Y mientras entonaba su canción favorita, se preguntaba si los días se pasarían menos tortuosamente lentos si la cantara una y otra vez. Y mientras se aburría y se aburría, se afanaba por narrar un cuento no tan cuento y no tan narrado sobre la rapidez del paso del tiempo.
