Transparentes, sin rostro ni voz. Con nombre, pero sin existencia. Nunca fuimos un otro al cual mirar o sobre el cual pensar. No hacemos eco ni dejamos mella. Nunca hemos despertado una duda. Nunca hemos sido reales.
Fue culpa del cansancio y de lo fatuo del día a día y del para todos es igual y del para todos la vida es así y del para nosotros fue peor y del silencio con su ruido sordo. Fue culpa de todo eso y de la liviandad de las conciencias y del pecado original y de que no falte el pan de cada día.
Fue culpa del cansancio y de lo fatuo del día a día y del para todos es igual y del para todos la vida es así y del para nosotros fue peor y del silencio con su ruido sordo. Fue culpa de todo eso y de la liviandad de las conciencias y del pecado original y de que no falte el pan de cada día.
