jueves, 24 de mayo de 2018

Frank

Entonces empezó a cantar Frank Sinatra y entre la noche y las luces de la ciudad, entendí, que no sólo lo echaba de menos a él, sino también a la familia que éramos. A esas Navidades en su departamento, con las comidas de mantel largo y los niños esperando que dieran las 12 para abrir los regalos. Al pavo y al puré de manzana. A ese pesebre enorme que ellos año a año armaban en la chimenea. A las cintas y papel que quedaban desparramados en el living. A mis tíos dándose abrazos y mis abuelos recibiendo los besos de sus nietos. A mi abuela repartiendo chocolates y a mi abuelo sentado en su butaca mirando a su familia. Todo eso se había ido con él.