viernes, 29 de junio de 2018

Esperanza

Es que cada vez que me caigo y me levanto y sigo, cada vez que me pelo las rodillas y me las limpio, cada vez que el mundo se me viene encima y le hago frente con una broma, cada vez que me pongo la ropa de guerrera, cada vez que me arranco un pedacito del alma para ser una mujer adulta, ruego a Dios ser esa princesa rescatada y puesta a resguardo y cuidada del ruido, de los monstruos y del mal. 

Ruego ser esa princesa de pelo brillante y ropa limpia y colores pulcros. Ruego ser esa princesa silente amada porque sí o porque no, pero amada en fin. 

Cada vez que llego a una cumbre, cada vez que tengo algo en mis manos, cada vez que estoy parada en mis pies, quiero ser esa princesa en el castillo que espera y espera y espera.