lunes, 6 de mayo de 2019

Tres

Tres llamados a la compostura en menos de una semana. Tres llamados que, cada uno a su manera, enderezaron mi espalda con sus fierros. Tres llamados de tres hombres diferentes. Tres.

El primero, con su autoridad y libreta, me diagnosticó de niña idiota.

El segundo, con su urgencia, me puso la realidad como sombrero.

El tercero, con su miseria, me hizo amarlo.