Te amaré con la mayor de las torpezas
Entre ortigas
Con piedras
Te amaré con días nublados
Con dulce ácido
Con esa amargura que conoces bien.
Te amaré hasta que te resulte incómodo
Hasta que te avergüences
Hasta que quieras despegarte de mí
y gritar a los cuatro vientos lo mucho que te jodo la vida.
Y, sin embargo, te amaré tanto
que tu cabeza siempre tendrá lugar en mi regazo
y mis dedos siempre acariciarán tu pelo.
Y, entonces, un día
me verás pequeña
en la luna
desarmada
Y recién ahí, entenderás cuánto te amo.
