Me he dado cuenta que posiblemente nadie más leerá este blog, mientras siento la delicia de la locura oculta recorrer mi mente. La sonrisa es inevitable.
Escribir aquí, sin más lector que yo misma, es prácticamente lo mismo que hablar sola en un rincón abandonado: nadie nunca lo sabría, pero la adrenalina de ser descubierta es arrobante. Podría gritar mi locura sin temores, sin mortal que pregunte por mis acciones. Podría ser libre.
Podré soltar mis demonios, mis fantasías, mis dudas, mis pecados, mi todo. Sin nadie a quien impresionar podré ser sincera: las paredes no juzgan, una audiencia ausente tampoco.
Cuento con la más absoluta y deliciosa soledad. Y todo el poder y las posibilidades se concentran en estas letras.
Escribir aquí, sin más lector que yo misma, es prácticamente lo mismo que hablar sola en un rincón abandonado: nadie nunca lo sabría, pero la adrenalina de ser descubierta es arrobante. Podría gritar mi locura sin temores, sin mortal que pregunte por mis acciones. Podría ser libre.
Podré soltar mis demonios, mis fantasías, mis dudas, mis pecados, mi todo. Sin nadie a quien impresionar podré ser sincera: las paredes no juzgan, una audiencia ausente tampoco.
Cuento con la más absoluta y deliciosa soledad. Y todo el poder y las posibilidades se concentran en estas letras.
