Hambre cuando mi cuerpo flota, cuando duele, cuando es ajeno a la gravedad.
Hambre porque puedo sentirlo, porque se hace presente, porque lo someto.
Hambre y estoy viva y existo y soy.
Vivo el hambre como una delicia, con voracidad, con exquisito deleite. El hambre es mi gula, mi alimento. Añoro el vacío que empieza en mis entrañas y sale por mi boca, recorriéndolo todo. Lo busco con fruición, con desespero. Y cuando por fin lo he atrapado, le pregunto a mis huesos si perciben la victoria (antes que mi cuerpo sucumba y me abandone).
