¡Bienvenidos! El espectáculo está por comenzar. Un teatro, sí, todo es un teatro. En el papel principal, yo, por supuesto; actriz aclamada, odiada, amada, temida y olvidada, pero actriz al fin y al cabo. Se levanta el telón y comienzan los aplausos, más la actriz sabe que el público le rinde pleitesía al personaje. ¿Qué es de ella cuando se apagan las luces?
Bienvenidos todos. No es mi voz la que escuchan, no son mis letras las que leen. Son de otra, de la actriz. Yo me escondo tras la cortina y la veo en las tablas, con mis labios, interpretar su papel sin alma. Es buena en lo que hace, pero a veces he llegado a detestarla. Hay ocasiones en que olvida el guión, otras en que sobreactúa, mas creo preciso perdonarle sus vicios y seguir adelante con la obra.
Y bienvenidos una vez más, damas y caballeros. Les aseguro que disfrutarán el espectáculo. Debo advertirles, sin embargo, que nada de lo que verán es cierto y nada de lo que escuchen es ficción. La actriz, como buena actriz, miente y dice la verdad al mismo tiempo. El truco consiste en descubrir la diferencia.
