¿Dónde están mis letras, mis palabras, mis frases? ¿Dónde están esas líneas alambicadas que me salían tan fáciles? ¿Qué pasó con mis dedos que ya sólo saben teclear descripciones muertas y listas de supermercado?
Tengo las manos atrofiadas y la mente, el alma o el corazón entumecidos. Después de años, me perdí entre las cuentas. Ya no canto, ya no escribo y cada vez me duermo más temprano.
