Hay días que es más claro, más vívido. No es una idea; es una escena. No es peregrina; es real. No es un deseo; es un futuro. Días que veo el corte profundo y la carne abierta y la sangre escapándose negra y espesa. Días que puedo sentir el dolor punzante, que se va apagando a medida que me dejo ir.
