lunes, 29 de abril de 2019

Cotidianidad

Las mañanas son oscuras y siempre es muy temprano.
Y mis brazos son de plomo.
Y mi corazón no late.
Y mis pulmones se cierran.
Y el vacío en mi pecho me inunda.
Así son las mañanas.

Mediodía llega con la rapidez del letargo.
Y me golpeo contra las murallas.
Y tiro de mi pelo.
Y me entierro las uñas.
Y siento el tic tac de una muerte que espero.
Así es mediodía.

Las tardes a veces son mejores, a veces son horrendas.
Pero en las noches me duermo sumergida en angustia.
Así son las noches.