Supongamos que tengo una montonera de neurotransmisores confundidos. Supongamos que hay miles o millones de moleculitas que no están haciendo su trabajo y que, en su lugar, se divierten causando estragos en mi trastornado cerebro.
O supongamos que mis hormonas tienen frío y se quedaron en un rincón tiritando y alterando mi buen o mal humor.
O supongamos que nada de eso es cierto, que la biología son pavadas y que, por andar siempre tan tan rápido, no me di cuenta cuando pasó la fecha de vencimiento y me puse mala como la leche agria.
O supongamos que mis hormonas tienen frío y se quedaron en un rincón tiritando y alterando mi buen o mal humor.
O supongamos que nada de eso es cierto, que la biología son pavadas y que, por andar siempre tan tan rápido, no me di cuenta cuando pasó la fecha de vencimiento y me puse mala como la leche agria.
