viernes, 17 de mayo de 2019

Infancia

La escondí siendo muy pequeña. Le enseñé a ocultarse, a salir de su cuerpo y simular presencia. La metí en una habitación secreta para que nada la tocase, la volví transparente, la hice desaparecer.

Y la reemplacé yo para que nada la dañase. Para que su sonrisa no se agote. Para que sus ojos no se volviesen turbios. La protegí con mi cuerpo, le canté para que no escuchase la maldad. Recibí yo los dardos, las balas. Me endurecí yo para preservar su inocencia. Lloré yo para asegurar su risa. Caí yo para fortalecer sus pasos.

Pero se me escapó hace algunos años. Se me perdió y con ella perdí la esperanza.