Con todo el candor de mi sangre: sangre de España, sangre fogosa y testaruda, sangre roja, que hierve y que tira y arrebata. Sangre que enloquece y obnibula voluntades. Sangre jadeante, húmeda, deseosa.
Con toda la frescura de mi piel: piel suave, que se eriza al ser tocada. Piel eléctrica, que llama, que seduce, que hechiza. Piel que siente y se sumerge en las profundidades del roce. Piel que suda y envuelve.
Con la transparencia de mis ojos: ojos que invitan, que revelan y ocultan. Ojos que se ríen y lloran, ojos que buscan expectantes ser mirados. Ojos siempre desnudos.
Con la potencia de mi voz: voz que canta y llora y grita. Voz que extraña y se rebela, que sorprende y que clama.
Con todo eso y más... y mucho más... Con todo.
