viernes, 18 de mayo de 2007

Realidad

He de confesar que la cotidianidad me aburre, me cansa, me hastía. No puedo con ella, no puedo con lo real de la realidad de todos los días. Horarios y relojes, tablas y números, todo me abruma, todo me supera.

Quisiera... quisiera salir de la realidad. Experimetar la delicia de la fuga, el placer de escapar. Y trascender a todo aquello que ate los pies a lo real: la tiranía de lo real. Esconderme de aquellos modelos que aseguran saber cómo es la vida (¡cómo si ella pudiese ser aprehensible!).

Que la técnica, que lo eficiente, que lo útil, que aprovechar el tiempo... ¡Sarta de pamplinas! ¿Cuándo nos convencieron que así es la vida?

Redefinir lo cotidiano -me dijo él alguna vez-, ésa es la clave para desarmar el nudo y respirar... y vivir.