No sé por qué. Es completamente absurdo y aún así me muero de ganas de hacerlo. Pero no de cualquier modo. No podría ir caminando y robármelo. Es que perdería la gracia. Tiene que ser en auto y por asuntos prácticos tendría que ir en el espacio del copiloto, aunque claro, sería muchísimo más emocionante ser yo quien vaya manejando cuando me lo robe. Tampoco puede ser cualquiera; ha de ser uno lindo, de colores fuertes, limpio y con la franja blanca bien delineada, ojalá nuevo y sin dudarlo de plático (los de cartón duro son vulgares). Si bien los chicos me tientan, creo que lo más apropiado (y menos riesgoso) sería uno de tamaño estandar.
Tengo hace años el plan perfecto para hacerlo, pero aún no se ha presentado la oportunidad para llevarlo a cabo. Y gracias a largas noches de insomnio he ido ajustando cada pequeño detalle que pudiese poner en riesgo el éxito de la operación. Tiene que ser de noche, en una calle larga que estén arreglando y que tenga varios de aquellos conos perfectos. Todo ha de ser rapidísimo y es preferible que no haya mucha gente alrededor. El auto debe estar con no más de cuatro personas a bordo, para así tener espacio para guardar el cono. La coordinación entre el piloto y yo es fundamental, ya que cualquier error de cálculo pondría en peligro la misión. El piloto debe ir manejando rápido, en la calzada derecha, sin semáforos en rojo a la vista. Cuando se acerque a la fila de conos, habrá de desviar ligeramente el auto y mientras yo saco la mitad de mi cuerpo por la ventana y estiro mi brazo, tendrá que bajar la velocidad. Una vez que tenga el cono en mis manos, habré de entrar nuevamente al auto y esconder el tesoro en el asiento de atrás. Paralelamente, el piloto tendrá que pisar el acelerador con todas sus fuerzas para escapar y procurar girar en cualquier calle cercana y así perdernos en la noche.
La adrenalina y el nerviosismo podrían ser un problema, pero es preciso disimularlos en pos del éxito de la tarea.
¿Y después qué? No sé. Tal vez bajarse en un sitio baldío a contemplar la belleza del cono, reirse a gritos para descargar energías, abandonar el trofeo en algún lugar inusual y buscar un nuevo objetivo...
