miércoles, 29 de agosto de 2007

Avisos

No quiero un funeral lleno de viejos decrépitos, naftalinosos, mofletudos, con dos pelos en la cabeza y principios de incontinencia urinaria, iguales al muerto. No quiero una iglesia medio vacía, flores semi marchitas y dos o tres nietos que miren aburridos el decorado. Por eso he decidido que moriré joven... y trágicamente, para que la despedida valga la pena.